lunes, 10 de diciembre de 2012

Ver a Vilas y después morir....

EN VIVO Y EN DIRECTO DESDE ADENTRO DE LA CANCHA
Ver a Vilas y después morir equivale a que es ver a Vilas y después la nada. Es el principio del fin del tenis y todo lo que lo rodea.
La leyenda viviente puso en marcha una ilusión antes del juego decisivo entre Mónaco-Almagro por la Copa Peugeot sorprendiendo a propios y extraños en la antesala de una tarde espléndida a pleno sol.
Viendo pelotear a Mónaco en la previa con su coach y preparador físico pareció asemejarse a un balneario en vacaciones con música a tope y a la medida como eje motivador para el tandilense que en perfecto estado se ponía a punto para la finalísima ante un duro hueso, el español Nicolás almagro, un pichón de Nadal, según un aficionado en el grito de "guerra" en el partido del sábado entre Nico y Nalbandian.
Almagro ubicó al fanático en cuestión y se "enojó" poniendo entre las cuerdas a David. Las bromas se fueron más allá y el español para nada se apichonó. Al contrario, sacó pecho en el coloso de Buenos Aires. Con y sin bromas como contra David y Pico respectivamente se coronó en la Argentina como en la Copa Claro 2011. El ibérico hace pata ancha en Buenos Aires y va por más el gran Nico, un tío bárbaro, de la hostia.
Un Vilas intacto se copaba en el court central como en los mejores tiempos en una mal llamada clínica de tenis. Oh my good! que horror. El termino clínica, algo parecido a un hospital o enfermería. Quedaría mejor cátedra del señor Guillermo, un verdadero maestro de la labia y en la exhibición.
El marplatense llamaba la atención más por sus explicaciones que por la pasada de la bola contra un sparring de ocasión.
Guillermo Vilas era un historiador en cancha que repasaba la historia del tenis desde los orígenes. Así como el fútbol es un deporte inventado por los ingleses, el tenis es una disciplina nacida en Francia. Allí hubo un tiempo que fué hermoso para Willy, quien supo apoderarse de Roland Garros.
Vilas, con los los libros de historia era bajado a la tierra por las preguntas del público. Para Guillermo el juego de mano era un juego de villanos, entre Enrique Octavo y otras yerbas...
El encuentro entre Mónaco y Almagro pasaba a un segundo plano y Vilas podía haber seguido mucho tiempo más en la charla sino fuera por una interrupción por cuestiones de tiempo. Tiempo bueno y despejado para Willy, esto recién parece empezar para el zurdo que tuvo un guante para pasar la pelota por arriba de la red hacia el otro bando en varias ocasiones.
Vilas quería seguir y el púbico admiraba atentamente los movimientos hasta el fin.
Fué por entonces que se situaron en el recinto Mónaco y Almagro para el match cumbre.
El primer set fué parejo pero el español se hizo más fuerte que el tandilense en la base. A pura potencia desde el fondo de cancha sacó provecho de una fuerte mentalidad ganadora con la disciplina europea enraízada al igual que la genética.

Almagro inmutable desde la última línea derrotaba a Pico que dejó muchas pelotas en la red.
Mónaco se sintió tocado luego de perder el primer parcial 7-5 y acusó el impacto. Hizo un mal movimiento y la suerte del partido trastabilló. El que pega primero pega dos veces mientras Almagro se hacía ganador con el primer set. Irremontable fué para Mónaco desde lo moral. Almagro era dominador constante en el segundo set. En él pudo llevarse el encuentro con el 6-2 definitivo. Obvio que por mérito propio.
Todo fué una excusa para pasarla bien mientras Vilas, Almagro y Mónaco eran premiados por el esfuerzo al protagonismo en una velada para tener en cuenta.
Fué ver a Vilas y después morir, porque Pico cayó en "desgracia" ante la gracia y las humoradas que ya no fueron tales en el segundo juego del imponente Nicolás Almagro, un tío parejo en todo los sentidos...

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