miércoles, 30 de marzo de 2011

Argentina Y Un Empate Muy Amistoso Ante Costa Rica


Germán Paoloski- Erica Fontana

Diario de Medianoche

Lunes a Viernes

DESDE LO POSITIVO SE QUISO SER GENEROSO HACIENDO JUGAR A TODOS LOS FUTBOLISTAS CONVOCADOS. EN EL DEBE SURGE LA SUBESTIMACIÓN INCONSCIENTE HACIA EL RIVAL EN LA PRESENTACIÓN DE UN EQUIPO RESERVA... ES RÍDICULA LA COMPARACIÓN CON EL BARCELONA. ÉSTE GANA, GUSTA Y GOLEA Y LA SELECCIÓN EMPATÓ LOS DOS ENCUENTROS QUE DISPUTÓ Y TUVO BUEN JUEGO POR UN LARGO MOMENTO CONTRA LOS ESTADOS UNIDOS.



Si uno se pone en vocero de los sin voz la palabra desilusión resuena en la conciencia. Los argentinos esperaban otra cosa desde el vamos en la noche en que la Selección Nacional jugó en Costa Rica. La presentación en el segundo tiempo si se quiere terminó siendo poco seria con individualidades en cancha sin ser un equipo sostenido en el tiempo. La era de Batista venía bien hasta el final del partido con los Estados Unidos pero resultó llamativo e inesperada la conformación del once titular para el partido contra Costa Rica. Un equipo no puede jugar sin delanteros y menos ganar siendo José Sosa, Javier Pastore y Nicolás Gaitán como los hombres indicados para marcar la diferencia en la red adversaria. El primer tiempo arrancó bien para la Argentina con un toque parecido al del partido contra los Estados Unidos, aunque al equipo le faltó profundidad por lo dicho anteriormente. La carencia de hombres de punta. Resulta increíble que habiendo tantos delanteros en el fútbol argentino se haya llevado solo a Ezequiel Lavezzi, quien jugó de entrada contra los americanos. En la versión de anoche para la Argentina solo lastimaron Pastore y Sosa en el intento por torcer una historia que a medida que pasaban los minutos se hizo imposible. El segundo tiempo estuvo de más con piezas (jugadores) que no funcionaron como equipo por desconocimiento en cuanto a ritmo de juego. El resultado lo dice todo. Un cero redondo que refleja una carencia. El balance da un puntaje de cinco puntos. Un más o menos desde el punto de vista futbolístico y de los números, más luego de victorias grandes como contra España, Brasil, Irlanda y Portugal. Esto es la Selección Argentina y se tiene que jugar serio, poniendo lo mejor que se tiene en cancha, saliendo a ganar y a por todas. Y yendo más allá luego de una eliminación por 0-4 ante Alemania, la Selección requiere una renovación del 90 por ciento del plantel de Sudáfrica. Solo Messi puede ser considerado de aquel equipo, y Pastore y Diego Milito tienen crédito sin casi participación en aquel mundial, aunque Romero, Otamendi e Higuaín puedan merecer una nueva oportunidad. Y no mucho más realmente de la vieja guardia del campeonato del mundo del 2010 teniendo en cuenta la cantidad de jugadores que existen en el medio local e internacional. Se sigue insistiendo con Mascherano como volante central, siendo un nombre santo e intocable. Es cierto de su pasado bueno y de su sentimiento inalterable por la patria pero ya tantos años en el equipo con dos mundiales en su espalda es mucho, sin el éxito deseado. En verdad el mínimo para un jugador de Selección debería ser lo que a un técnico: cuatro años es una buena medida para una participación seleccionada salvo casos excepcionales como el de Messi. La sombra de Carlos Tevéz sigue dando vueltas después de tanto tiempo también como el de Mascherano, y algunas voces prefieren aferrarse a lo viejo conocido que a lo bueno por conocer. Ya Tevéz tuvo su oprtunidad en dos mundiales pero a la gente en general le cuesta el cambio que implica sufrimiento. A la gente no le gusta sufrir y se obsesiona creyendo aún en lo "viejo" que alguna vez dió un buen resultado en su tiempo. El día que Batista se dé cuenta que la fórmula que va a funcionar será la de Messi, Pastore y Diego Milito en ataque las dudas quedarán a un lado y los viejos fantasmas dejarán de dar vueltas. Nunca se probó con este tridente ofensivo por razones diversas. Las fórmulas de ataque son las que funcionan para poder ganar cosas más allá de un buen arquero, defensa y mediocampo. La construcción de un ataque de elite es importante por encima de cualquier línea si se piensa en brindar un buen espectáculo dejando de lado las especulaciones. Estar a la defensiva o cerrarse en defensa es basarse en un miedo al éxito y al fracaso a la vez recortando la libertad y el placer de jugar sin táctica, estrategia y con la magia de la dinámica de lo impensado y lo sorprendente que es lo que realmente puede llenar a un corazón.

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