sábado, 22 de enero de 2011

Las Leonas : La Historia (Capítulo 11)


LA GLORIA DEL HÓCKEY/ LAS LEONAS SE CONSAGRARON CAMPEONAS TRAS
SUPERAR A HOLANDA EN LOS PENALES Y DEMOSTRAR EL VALOR DE UN PROYECTO DE AÑOS.
Una final inolvidable, un equipo fantástico, un sueño gigante.

Hubo que esperar hasta la más dramática de las definiciones, luego del 1-1 que cerró el partido. Y el título llegó como un premio justo a la tarea de un grupo que, conducido por Sergio Vigil, ya entró en la historia.
Por Mariano Ryan
El milagroso deporte argentino dio otro golpe. Grande, impactante, glorioso. El país que es capaz de estar despierto a las 3 y media de la mañana de un domingo para esperar frente al televisor las imágenes que llegan desde el otro lado del mundo, asistió a otro sueño concretado. Las Leonas lo lograron. Esas mismas Leonas consiguieron la hazaña de lograr el primer título mundial de mayores en la historia del hóckey sobre césped argentino. Esas mismas Leonas que nacieron hace más de dos años en este mismo país, llegaron al cielo deportivo. Son campeonas del mundo. De la mano de las atajadas monumentales de Antoniska, de la brutal jerarquía de Rognoni, de la solvencia enorme de Aicega, del coraje emocionante de Margalot y Oneto, de la categoría gigante de Burkart, de la incansable dinámica de González Oliva, Hernández y Russo, de la presencia permanente de Stepnik, de la magia increíble de Aymar, de la fiereza goleadora de García, de los desbordes picantes de Masotta, del esfuerzo solidario de Arrondo y Ferrari, de ese proyecto ambicioso que representa Doreski, del apoyo constante de las que menos jugaron, como Vukojicic y Parodi. Son campeonas del mundo. Y de la mano del mejor entrenador del mundo, Sergio Vigil, el conductor de un cuerpo técnico de excepción.Quedan las imágenes flotando en el Estadio de Perth. Terminaron 85 minutos infernales de hóckey. Jugados con pasión por argentinas y holandesas. Con errores, es cierto. Pero con tensión hasta el final. Y después llegaron los penales. Dramáticos, inolvidables. Fueron 16 tiros. Y apenas siete se transformaron en gol. Hasta que en un momento todo pareció ser una lucha mano a mano entre Antoniska y Sinnige. Pero la arquera argentina, aquella de las lágrimas incontenibles tras perder la medalla de oro olímpica en 2000, siempre dio la sensación de ser más enorme que su colega holandesa. Y demasiado enorme fue cuando se paró frente a la holandesa Fatima Moreira de Melo en el 16° penal de la serie, el sexto de la segunda etapa, la que se definiría a muerte súbita. Había acertado Rognoni y le había dejado otra vez la chance a su arquera de quedar en la historia para siempre. Y Antoniska no dejó pasar la oportunidad. Sus reflejos del alma —porque en ese momento cumbre no hay reflejos del cuerpo sino del alma— la impulsaron con potencia hacia su derecha, abajo, al rincón. Y Antoniska lo hizo para desatar la alegría, la euforia, las lágrimas, la emoción.Queda esa foto de Antoniska y Oneto. Juntas, fundidas en el abrazo del alma. A pura emoción, a puro llanto. Queda el baile loco de Arrondo y Aicega. A los saltos, con la sonrisa eterna dibujada en sus rostros. Quedan las lágrimas de Stepnik, de Soledad García, de Rognoni que se toma la cabeza con ambas manos, de la propia Oneto. Quedan las risas de González Oliva y Hernández. Quedan los gritos de Margalot y Ferrari. Quedan todas Las Leonas en la cancha, cara a cara con la hinchada argentina, con ese grupo de 50 compatriotas que se sintió un poco más cerca del país querido y añorado. Quedan los abrazos de Vigil con Barrionuevo, de Vigil con Minadeo, de Vigil con el doctor Rosasco, de Vigil con el kinesiólogo Lemos, de Vigil con Claudia Medici.Queda ese lugar más alto del podio teñido con los colores celeste y blanco. Con Holanda a la izquierda y con China a la derecha. A puro canto subieron el pequeño escalón que fue toda una utopía. Porque apenas 30 centímetros las dejaron cerca del sintético. Pero esos 30 centímetros de altura las llevaron cerca del cielo. Y en el cielo deportivo se mantuvieron Las Leonas cuando llegaron los premios. El primero en entregarse fue el de fair play y le correspondió a Argentina, que sumó apenas cuatro tarjetas verdes en los nueve partidos que disputó. "¡Ese es el premio que más me gusta!", gritó Vigil. Luego fue el turno de elegir a la mejor jugadora del torneo y los aplausos y una plaqueta con un palo y una bocha plateadas fueron para Aymar. Después fue el turno de conocer el nombre de la mejor arquera del Mundial y la china Nie, en forma increíble relegó a Antoniska.Hasta que llegó el momento más esperado, el de la entrega de la copa. El presidente del Comité Olímpico Internacional, el belga Jacques Rogge, y la titular de la Federación Internacional de Hóckey, la holandesa Els van Breda Vriesman, tomaron la copa en sus manos y se la entregaron a una exultante Karina Masotta, la delantera y símbolo de su equipo que soñó con ese momento durante toda su vida.Se abre una nueva historia en el hóckey sobren césped argentino después de ese triunfo en los penales frente a Holanda. Argentina está en carrera para cumplir la profecía que tiró el propio Vigil cuando Las Leoncitas perdieron la final del Mundial junior frente a Corea en el Estadio Nacional de Quilmes, el año pasado. "Argentina dominará el hóckey sobre césped femenino en esta década", dijo el director técnico una vez que los penales habían consagrado al equipo asiático. "Las más grandes van a seguir creciendo y hay un futuro enorme", aseguró. Cuerpo técnico y jugadoras han cumplido su parte. Es hora de que la dirigencia del deporte las imite. Que aproveche este nuevo momento ideal. Ya pasó el tren en 1995 cuando ambos seleccionados, el masculino y el femenino, lograron el oro panamericano en Mar del Plata. Lo mismo ocurrió en los Juegos de Sydney 2000, con la plata olímpica. Y la historia se repitió el año pasado, con el Trofeo de Campeones obtenido en Amstelveen, Holanda, ante el equipo local en la definición. Tiene la dirigencia todas las armas para proyectar al hóckey. Tiene un equipo campeón del mundo, tiene tres o cuatro jugadoras de excepción, tiene belleza y frescura en Las Leonas. Y además tiene a un seleccionado de varones que también hizo ruido este año con el sexto puesto logrado en el Mundial de Malasia en marzo. Como en los partidos de este Mundial, cuando Argentina intentaba el golpe de nocaut en un instante preciso, este es el momento. Desperdiciarlo sería una picardía. E imperdonable, además.

9/12/2002- DIARIO CLARÍN

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