viernes, 3 de diciembre de 2010

Rusia 2018, Qatar 2022


Por primera vez en la historia el Mundial de fútbol se realizará en Europa del Este y en Medio Oriente. La Fifa eligió como sede a Rusia para 2018 y en un hecho inédito la organización también definió la siguiente sede que será Qatar 2022.
Joseph Blatter anunció la primera sorpresa de la noche en Zurich que fue la designación de Rusia. En la votación definitiva los rusos recibieron 13 votos y doblegaron al tándem España y Portugal, que llegaban como los grandes candidatos y se retiraron frustrados con apenas 7 votos, en tanto la sociedad Bélgica y Holanda se quedó con 4 votos. Inglaterra fue la primera apartada y su delegación manifestó gran malestar.
Después fue el turno del pequeño emirato de Qatar, que ya organizó el Mundial Sub 20 en 1995 ganado por el equipo de Pekerman. En la ronda decisiva, el poderoso país árabe sumó 14 votos y se impuso holgadamente a Estados Unidos que lo siguió con 4. Antes había destruido las aspiraciones de Australia, Estados Unidos, y Japón.
"Nos han elegido y no lo lamentarán, hagamos historia todos juntos", exclamó Igor Shuvalov, viceprimer ministro ruso. "Gracias por creer en Qatar, gracias por creer en el cambio, por expandir el juego", sostuvo el jeque Mohammed Bin Hamad Al-Thani, representante qatarí. Ambos posaron junto a Blatter y la deseada copa dorada.
Desde la platea, unos asientos más atrás, el presidente de la AFA y vice de Fifa, Julio Grondona, aplaudía y sonreía.
Con características disímiles, ambos países deberán superar importantes desafíos en los próximos años para sacar adelante el reto de organizar el mundial.
Rusia, con cuatro husos horarios distintos, deberá encontrar solución para las grandes distancias que existen entre las 13 sedes propuestas, ubicadas en la parte oeste del país más grande del mundo. De los 16 escenarios previstos, 13 deben ser construidos desde cero para lo que se estima un costo de 3.820 millones de dólares.
El dinero no será un problema en Qatar que flota sobre petróleo en el golfo Pérsico. Los 12 estadios serán edificados y luego desmantelados para reconstruirlos en naciones en desarrollo y dejar un "legado perdurable". Los jeques aseguran que usarán la energía solar para refrigerar los estadios y escapar a los 50 grados que azotarán en julio.
"Rusia representa nuevos horizontes, millones de nuevos corazones y mentes", graficó Vitaly Mutko, ministro ruso. La clave de la frase está en la palabra "millones", que ya no ofrecen las grandes potencias del fútbol.

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