domingo, 26 de diciembre de 2010

No Habrá Ninguno Igual a Michael Jordan (Segunda Parte)


Sus Comienzos
Jordan, hijo de James y Deloris Jordan, nació en Brooklyn, Nueva York. Su familia se mudó a Wilmington, North Carolina, cuando él era joven y con sus cuatro hermanos, Jordan fue a la Ogden Elementary School, y más tarde a Trask Junior High School. Posteriormente asistió al Instituto Emsley A. Laney, donde, debido a sus impresionantes condiciones atléticas, jugó al baloncesto, béisbol y fútbol americano. Sin embargo, fue cortado del equipo de baloncesto en su segundo año debido a que para su altura (1,80 metros) estaba supuestamente subdesarrollado. Al verano siguiente, Jordan creció 10 centímetros y se entrenó rigurosamente.[4] En su año senior en Laney High, promedió un triple-doble: 29,2 puntos, 11,6 rebotes y 10,1 asistencias,[5] y fue seleccionado en el McDonald's All-American Team.[6]
Universidad
Jordan recibió una beca para jugar al baloncesto en la Universidad de North Carolina, donde se especializó en geografía. En su primer año fue entrenado por el mítico Dean Smith, y fue nombrado el mejor jugador de primer año de la temporada (ACC Freshman of the Year), promediando 13,4 puntos por partido con un 53,4% en tiros de campo.[7] Por entonces, Jordan era prácticamente un jugador dominante en la pista aunque, aun así, los Tar Heels no estaban liderados por él, sino por James Worthy, futuro integrante del Salón de la Fama. En la final de la NCAA de 1982 ante Georgetown Hoyas, Jordan dio la victoria a los Tar Heels con una canasta de dos puntos en suspensión a escasos segundos del final para llevarse el campeonato, el primer éxito en su impecable carrera profesional. En el equipo rival se encontraba el pívot Patrick Ewing, futuro jugador de New York Knicks que asistiría, aunque en distinto bando, noches mágicas en el Madison Square Garden. Tras ganar el premio al mejor jugador universitario del año (Naismith College Player of the Year) y el Premio John R. Wooden en 1984, abandonó la universidad para presentarse al Draft de ese mismo año. Houston Rockets, y sobre todo Portland Trail Blazers, que eligieron a Hakeem Olajuwon y Sam Bowie respectivamente, dejaron pasar la oportunidad de incorporar en sus filas a uno de los mejores deportistas de la historia, al llevarse Chicago Bulls el gato al agua. Jordan regresaría en 1986 a la universidad para graduarse definitivamente.
Carrera profesional
Primeros años
Jordan fue un éxito y una sensación inmediata siendo tan sólo un novato, año en el que promedió 28,2 puntos por partido con un porcentaje en tiros de campo de 51,5. Rápidamente se convirtió en uno de los jugadores favoritos del público dado su juego espectacular y ofensivo en la pista.[9] [10] Jordan disputó el All-Star Game desde el quinteto inicial en su primer año en la NBA gracias a los votos del público. Esa temporada también se llevaría el Rookie del Año,[11] batiendo además el récord de más puntos en un partido por un rookie en la historia de la franquicia, con 49 ante los Detroit Pistons de Isiah Thomas. Los Bulls finalizaron la temporada con un récord de 38-44,[12] perdiendo en primera ronda de los playoffs ante Milwaukee Bucks en cuatro partidos. En su segunda temporada, Jordan debió ausentarse debido a una lesión en el pie. Sin embargo, a pesar de la baja de Jordan, los Bulls terminaron la campaña con un 30-52, y fueron eliminados por Boston Celtics en primera ronda por 3-0. Jordan se recuperó a tiempo para jugar la postemporada y lo hizo realmente bien, a pesar de no poder evitar la eliminación de su equipo ante la máquina imparable que eran los Celtics de Larry Bird. Aun así, el segundo partido entró en la historia de la NBA debido a la soberana actuación individual de Michael Jordan, que se convirtió en el jugador que más puntos ha anotado en un partido de playoffs, con 63. Tras el partido, que se decidió en la prórroga, las palabras de Larry Bird no podían resumir mejor el increíble partido realizado por Jordan: "he visto a Dios disfrazado de jugador de baloncesto".[13]
A la temporada siguiente, ya recuperado totalmente de su lesión, consiguió uno de los promedios anotadores más altos de la historia de la NBA, con 37,1 por partido, siendo el único jugador aparte de Wilt Chamberlain en anotar más de 3000 puntos en una sola temporada. A pesar de sus grandes números, Magic Johnson le arrebató el MVP de forma clara por 733 puntos frente a los 449 de Jordan.[14] Los Bulls ganaron 40 partidos y se colaron en playoffs por tercer año consecutivo. Sin embargo, de nuevo fueron barridos por los Celtics.
Frenado por los Bad Boys
Tuvo otra excelente temporada en la 1987-88 promediando 35 puntos con 53,5% en tiro, ganando por fin su primer MVP de la temporada. Además de ello, también recibió el premio al Mejor Defensor, una rareza para un jugador de perímetro, con un promedio de 1,6 tapones y 3,16 robos de balón.[15] Los Bulls finalizaron 50-32 y Jordan superó por primera vez en su carrera la primera ronda de los playoffs al eliminar a Cleveland Cavaliers en cinco partidos.[16] Sin embargo, serían eliminados en las semifinales de conferencia ante los experimentados Detroit Pistons liderados por Isiah Thomas y su grupo de Bad Boys.
En la temporada 1988-89, Jordan promedió 32,5 puntos por partido (53,8% en tiros de campo) y los Bulls alcanzaron las 47 victorias. En playoffs avanzaron hasta las finales de la Conferencia Este dejando a Cavaliers y Knicks en el camino. En la serie ante los Cavs, cabe destacar la mítica canasta en la bocina de Jordan ante Craig Ehlo denominada "El Tiro" (The Shot). Con este tiro se decidió la eliminatoria. Sin embargo, una vez más los Pistons se cruzarían en el camino de los Bulls, esta vez eliminándoles en seis partidos utilizando las Jordan Rules, una estrategia defensiva que consistía en dobles e incluso triples defensas ante el escolta cada vez que tocaba el balón. Esta táctica inventada por Chuck Daly sería re-utilizada por los Knicks de los 90.
Los Bulls de la temporada 1989-90 eran un equipo en crecimiento. Liderados por Jordan y por nuevos y jóvenes jugadores como Scottie Pippen y Horace Grant, se convirtieron en un equipo más peligroso y cohesivo bajo la dirección del entrenador Phil Jackson. Jordan promediaría 33,6 puntos por noche (52,6%) liderando a los Bulls a un récord de 55-27. Dejando en ruta a Philadelphia 76ers, llegarían una temporada más a las finales de conferencia y por tercera vez consecutiva los Pistons le apartarían de la gloria. Detroit ganó su segundo anillo seguido y las dudas acerca de si los Bulls podrían batirlos alguna vez estaban presentes en todo Estados Unidos. Chicago entró en la temporada 1990-91 preguntándose si podría formar finalmente un equipo capaz de ganar un campeonato.
CONTINÚA...


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