viernes, 3 de diciembre de 2010

El capitán de la Selección es suplente en su club


Esto es algo para pensar y para el replanteo de la dirigencia y del cuerpo técnico argentino.
Pocos pueden discutir a Javier Mascherano, aunque ya desde los tiempos en los que jugó en el Liverpool de Inglaterra su imagen se desvirtuó pues ocupó en cancha un lugar poco frecuente jugando de lateral.
Hizo un regular mundial, siendo uno de los pocos que se salvó en la Catástrofe de Ciudad del Cabo contra Alemania.
El Inter y el Barcelona era la opción para su próximo destino. El club catalán empezó a contar con sus servicios a mitad ya que Mascherano entró con el pie en segunda pues no fué participe del once titular. Así y todo para la Argentina resultó un intocable desde su posición de líder. Se supone que el capitán es el mejor de un equipo en todos los sentidos. Adentro y afuera de la cancha es el que está sumergido en todos los detalles. Sin embargo, Mascherano se encuentra tapado por el mejor volante-centro del presente, el español Xavi Hernández, de exquisito del fútbol técnico-táctico. En la goleada del Barsa sobre el Real, Mascherano volvió a ocupar en el banco, y el Checho Sergio Batista lo banca siguiendo con la cinta, ese premio al mejor, que está en duda por la posición ocupada por el ex volante de River Plate.
Si bien es cierto que el Barcelona es uno de los mejores equipos del mundo, Mascherano aguanta este presente, y Argentina banca la suplencia, relegando protagonismo en el mundo por la imagen de un capitán sin aquella vigencia. Lejos se está de los Passarella, de los Maradona, de los Ruggeri, que honraron la camiseta nacional pasando el orgullo argentino por todas las fronteras.

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