lunes, 8 de noviembre de 2010

Gallego o Ramón para ver a un River campeón





RAMON DIAZ, GALLEGO, BIELSA Y BIANCHI SON LAS OPCIONES VIABLES EN ESE ORDEN PARA PENSAR EN GRANDE.

Ya no se habla de promoción. Se menciona la palabra campeón. Algo acorde a la historia de un club como River Plate. Y se tiene que estar a la altura de una institución como River. En Nuñez se debe contar con un técnico a la altura de las circunstancias como un mandato histórico.
De la boca de Passarella salió un solo NOMBRE como el más elevado, allá cuando antes de las elecciones. Y no fué otro que el segundo riojano más famoso, Ramón Angel Díaz, un viejo amigo del alma de El Kaiser. Hoy distante por esas cuestiones del destino. Lo de Passarella y Ramón es inevitable pero no se sabe cuando al parecer con un presente azulgrana en la piel de Díaz. Ramón pasa sus horas a la espera de un milagro con el Ciclón con jugadores sin el nivel de antaño para sacar campeón a un equipo que ya no es el mismo de la primera etapa de El Pelado como DT.
El Tolo Américo Rubén Gallego es como ese hermano inseparable humillado por el viejo padre futbolístico, César Luis Menotti, culpable inconsciente de la pobreza actual de Independiente.
Gallego se perfila como el candidato más firme para dirigir a River y no está lejos de volver al club.
Marcelo Bielsa es otro de los posibles aunque un poco más lejano con la cercanía de su desvinculación al cargo de la Selección de Chile. El rosarino creerá que es posible un descanso después de tanto strees pos mundialista, aunque es viable una vuelta por el Monumental o en todo caso en la otra orilla, en La Bombonera, en donde no la pasan bien. Pero claro, está el síndrome Riquelme de por medio. Y es una traba importante para el futuro que viene.
El último gran hombre en cuestión. El último "orejón del tarro". Aunque los últimos algunas vez serán los primeros es Carlos Bianchi, el Virrey. Alejado del ruido del chispazo entre botines y arengas de vestuario, Bianchi vive sin la adrenalina de un pasado signado por la gloria y los grandes desafíos. La vuelta del Virrey parece ser toda una utopía, aunque claro está nunca se sabe.
Así es la historia, la nueva novela sin decisión final todavía. Esto parece recién empezar aunque los tiempos se acortan ante las exigencias y necesidades del fútbol y de un club como River.

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